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Sebastián Martínez y su nieta crean un cinturón verde en el Cerro Johnson, en Hermosillo

Por Ana Gamboa | Proyecto Puente

mayo 06, 2021 | 5:00 am



Sebastián y su nieta forman parte del colectivo Caminantes del Desierto, que intenta construir un sendero en el cerro Johnson en beneficio de su comunidad y el medio ambiente

Hermosillo, Sonora.- Ni el calor, ni el cansancio, ni un problema en la rodilla detienen a Sebastián, de 65 años; sale de su casa, riega las plantas, camina sobre el cerro Johnson y ayuda a crear un sendero en beneficio de su comunidad y el medio ambiente.

Hace tres meses, Sebastián Martínez se unió a un proyecto que lo ha motivado para hacer algo por su entorno: la creación de un cinturón verde, una especie de sendero o pista que ayude a reactivar y revivir este cerro.

El colectivo Caminantes del Desierto lo invitó, al igual que a los demás vecinos. Él accedió, se convirtió en voluntario y ahora porta orgulloso la playera que lo hace formar parte de este equipo dedicado a proteger el planeta.

“Esto era un cochinero, un basurero. Ellos me ayudaron a limpiar eso, y vamos a desparramar la tierra -amontonada- para que quede como en maceta pero bonito, limpio.

Sofía -integrante del colectivo- vino para acá e invitó a todos, de buena suerte vinimos, tapamos el hoyo y como en cuatro sábados hicimos todo un camino. Hace más el que quiere que el que puede”.

Sebastián Martínez al rescate del Cerro Johnson.

Aunque de inicio apoyaron todos los vecinos, Sebastián es de los pocos que permanece apoyando, “dicen ‘yo quisiera, pero agarré un trabajo’ porque muchos son jóvenes y son muy activos en sus trabajos. No los culpo”, dijo.

Gracias al esfuerzo conjunto entre Sebastián y jóvenes del colectivo, se logró tapar una cueva que funcionaba como guarida para drogadictos y que se había convertido en un constante peligro para los vecinos, sobre el mismo cerro.

“Es la gente dañista. Y ya volvieron a escarbar. Es una sola persona el que hace esto y lo hace de noche, no lo vemos, nadie le puede decir nada porque son gente agresiva”, comentó Sebastián.

Sobre la respuesta de otros vecinos sobre las acciones en el Cerro Johnson, dijo, “están contentos pero lo importante es que cooperaran. Ya caminé pidiéndoles ayuda, dijeron que sí pero no vienen, pero no puedo decirles que vengan a la fuerza. A ver qué método usamos para que se sumen”, dijo aún esperanzado en poder atraer más apoyo.

Hace años recorría las faldas del cerro junto a Isabela, su nieta. Se entretenía paseando con ella en brazos  y ahora, con 10 años de edad, es Isabela quien le ayuda algunas tardes a continuar cuidando este sitio. 

“Cuando vivía aquí, todas las tardes como a esta hora salía en bicicleta o íbamos al cerro y ahora cuando vengo, ayudo a mi tata a regar y aprovecho para ir a unas piedras, nada más para sentarme y poder ver.

Sebastián Martínez y su nieta al rescate del Cerro Johnson.

La situación ahorita en el planeta no está muy bien que digamos y estos son ejemplos de que la humanidad sí tiene conciencia, que no todos son monstruos que solo tiran basura y contaminan el mar”.

 Sebastián se ha convertido en un ejemplo de amor por el entorno para su nieta, pero también en una motivación para los demás voluntarios que acuden de manera constante a dar vida a este lugar.

El Cerro Johnson es un área que busca rescatarse para poder evitar los incendios, los maltratos y el abandono en el que se encontró durante muchos años; con la creación del cinturón verde, buscan que la gente se acerque a él, que lo aprecie y lo proteja.

Este texto es publicado por el Border Hub con autorización de Proyecto Puente. Aquí la versión original.

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Ana Gamboa

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