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Rehacen su vida en la frontera, lejos de su patria

Por Verónica Martínez. Fotografías: Rey R. Jauregui  | La Verdad Juárez

junio 21, 2021 | 5:00 am



Belkys Jaimes, una migrante de Venezuela que solicitó su refugio en México para convertirse en residente legal en Ciudad Juárez. Fotografía Rey R. Jauregui 

Belkys y Ruth son dos hermanas que huyeron de Venezuela por carencias de alimentos y medicamentos, ambas decidieron solicitar su residencia legal para vivir en Ciudad Ju√°rez; como refugiadas enfrentan grandes dificultades principalmente para encontrar empleo

¬†Ciudad Ju√°rez‚Äď A cada entrevista de trabajo a la que acude, Belkys Jaimes se topa con las mismas trabas: las empresas le dicen que no contratan a inmigrantes. Su experiencia m√°s reciente fue en una cadena de supermercado donde le pidieron una credencial de elector, que como refugiada venezolana en el pa√≠s no tiene.

‚ÄúSignifica que mi tarjeta de residencia permanente no sirve para nada‚ÄĚ, expresa Jaimes, una mujer de 58 a√Īos que hace cuatro a√Īos lleg√≥ a esta comunidad fronteriza para visitar a su hermana, casada con un mexicano, y decidi√≥ quedarse.

En ese tiempo, cuenta, se puso a trabajar en un restaurante donde ganaba mil 600 pesos a la semana, un monto equivalente a su salario anual en Venezuela, por lo que decidió no regresar a su país y solicitar refugio en México.

Otros obstáculos que Jaimes encuentra es que no poder abrir una cuenta de banco como extranjera, y sin una cuenta de nómina a su nombre otras empresas dispuestas a contratarla suspenden el proceso administrativo.

‚ÄúNuestra lucha m√°s grande ha sido la de conseguir empleo‚ÄĚ dijo Jaimes. ‚ÄúPero no importa, nosotras luchamos por uno u otro lado‚ÄĚ.

Belkys se comunica con sus hijas que est¬īpan en Caracas.
Belkys mantiene comunicación con sus hijas que están en Caracas, a través de videollamadas

A pesar de los beneficios que reciben al obtener su estatus de residente legal, los refugiados en M√©xico a√ļn encuentran retos al reconstruir sus vidas fuera de sus pa√≠ses natales.

De acuerdo con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, la inclusi√≥n de los refugiados es de suma importancia ya que muchas de las personas desplazadas a√ļn enfrentan grandes dificultades principalmente para recibir atenci√≥n m√©dica, encontrar empleo y escuelas para sus hijas e hijos.

Este 20 de junio se conmemora el Día Mundial del Refugiado, que se celebró por primera vez en el 2001 en el marco del 50 aniversario de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951.

‚ÄúEl D√≠a Mundial del Refugiado es una ocasi√≥n para fomentar la comprensi√≥n y la empat√≠a hacia las personas refugiadas y desplazadas en consideraci√≥n de las dif√≠ciles circunstancias en las que se encuentran; asimismo, la fecha permite reconocer su capacidad de resiliencia en la reconstrucci√≥n de sus vidas‚ÄĚ, difundi√≥ ACNUR.

Belkys Jaimes es el sustento de su madre de 81 a√Īos y su hermana Ruth Jaimes, por quien logr√≥ conseguir la tarjeta de residente permanente por razones humanitarias, en marzo este a√Īo.

Belkys y Ruth
Belkys y Ruth.

La familia buscaba un tratamiento para Ruth que sufre de una eventración abdominal. Con la severa crisis económica que se sufre en Venezuela no había forma de que recibiera la atención médica en su país, aseguró.

‚ÄúAll√° si no tienen una jeringa, si no hay el medicamento que debes tomar, simplemente te mueres‚ÄĚ, dijo Ruth que ya con la residencia que se le otorg√≥ este a√Īo ha podido recibir beneficios y atenderse en el Hospital General.

Ruth ha recibido tambi√©n asistencia de la Sociedad de Ayuda al Inmigrante Hebreo (HIAS por sus siglas en ingl√©s) y la asociaci√≥n civil Derechos Humanos Integrales en Acci√≥n (DHIA). Esta √ļltima le ofrece transporte a sus consultas m√©dicas y acceso a medicamento.

Belkys y Ruth recuerdan que en Venezuela pasaban m√°s de nueve horas formadas afuera de los supermercados para apenas poder comprar un kilo de pollo y una bolsa de arroz.

‚ÄúA m√≠ me bajaban las lagrimas cuando entraba al s√ļper, porque yo recordaba a mi Venezuela de hace seis, siete a√Īos‚ÄĚ dijo Ruth recordando la primera vez que entro a un supermercado en M√©xico, donde observ√≥ las repisas llenas de productos y variedades de donde escoger.¬†

Ruth de Venezuela.
Ruth salió de Venezuela en busca de servicios médicos y medicamentos para atender su enfermedad

Adem√°s de poder recibir atenci√≥n m√©dica, Ruth y Jaimes consideran que es mejor su estancia en M√©xico ya que pueden mandar el dinero que ganan a sus hijos que a√ļn permanecen en Caracas y San Cristobal.

Ruth mencionó que su hijo que trabaja para el estado de Táchira, tiene un salario de un millón de bolívares al mes que equivale a menos de siete pesos mexicanos.

‚ÄúDe Venezuela se ha ido todo el mundo‚ÄĚ, menciona Jaimes. ‚ÄúSe han ido los m√©dicos, se han ido los ingenieros, los estudiantes se grad√ļan y se van porque no hay empleo‚ÄĚ.

Belj¬Ņkys, de Venezuela en Jua¬īrez.
En su cocina preparan arepas, un alimento muy tradicional en su país

En M√©xico el n√ļmero de tarjetas de residencia permanente por reconocimiento de refugio a crecido exponencialmente en menos de una d√©cada. En el a√Īo 2012, se documentaron 224 extranjeros como refugiados y para el 2020 este n√ļmero subi√≥ a 16 mil 845, seg√ļn datos del Instituto Nacional de Migraci√≥n.

Sólo desde enero a abril del 2021, se han documentado 6 mil 732 refugiados con residencia permanente en México siendo Honduras y Venezuela los primeros dos países de origen.

Entre esas cifras se encuentran los casos de las hermanas Jaimes que para sostenerse ahora venden paletas y papas fritas preparadas con salsa, aunque Belkys mantiene su b√ļsqueda de empleo.

Este texto es publicado por el Border Hub con autorización de La Verdad Juárez. Aquí la versión original.

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Verónica Martínez. Fotografías: Rey R. Jauregui 

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