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Oligarcas, narcos y terroristas utilizaron bancos internacionales para lavar dinero, revela investigación periodística 

Por Redacción | Vanguardia

septiembre 21, 2020 | 5:00 am



La investigación fue coordinada por el Centro Internacional de Periodistas de Investigación e involucró a 400 periodistas de 110 medios de comunicación en 88 países diferentes y se originó en una filtración de documentos que exhiben cómo ha fluido dinero sospechoso por el sistema financiero mundial

Una filtración de documentos secretos del gobierno de Estados Unidos revela que JPMorgan Chase, HSBC y otros grandes bancos han desafiado las medidas contra el blanqueo de dinero mediante el movimiento de enormes cantidades de dinero ilícito de redes criminales y personajes sombríos que han extendido el caos y socavado la democracia.

Los archivos muestran que cinco bancos globales –JPMorgan, HSBC, Standard Chartered Bank, Deutsche Bank y Bank of New York Mellon– mantuvieron sus operaciones para personajes poderosos, incluso después de que Estados Unidos los multara por sus fallas en contener los flujos de dinero negro.

Las agencias de Estados Unidos que luchan contra el lavado de dinero solo enjuiciaron en raras ocasiones a los megabancos, y las escasas sanciones apenas impactaron la avalancha de dinero lavado en el sistema financiero internacional.

En algunos casos, los bancos siguieron moviendo fondos ilícitos incluso después de recibir advertencias de cargos criminales por hacer negocios con mafias, estafadores y regímenes corruptos.

JP Morgan, el mayor banco con sede en Estados Unidos, movió dinero para personas y compañías responsables del saqueo masivo de recursos públicos en Malasia, Venezuela y Ucrania, según revelan los documentos filtrados.

Según muestran los registros, durante una década JPMorgan también procesó pagos de más de 50 millones de dólares para Paul Manafort, el antiguo jefe de campaña del presidente estadounidense Donald Trump. El banco movió al menos 6.9 millones de dólares en transacciones de Manafort durante los 14 meses posteriores a su renuncia de la campaña, en medio de un sinfín de acusaciones por lavado de dinero y corrupción derivados de su trabajo con un partido pro-ruso en Ucrania.

JPMorgan dijo que tiene prohibido contestar sobre transacciones o sus clientes. Dijo que ha tomado un “rol de liderazgo” en la realización de “investigaciones proactivas de inteligencia” y en el desarrollo de “técnicas innovadoras para ayudar a combatir el crimen financiero”.

HSBC, Standard Chartered Bank, Deutsche Bank y Bank of New York Mellon también han continuado oscilando entre pagos sospechosos y promesas similares a autoridades gubernamentales, según muestran los documentos secretos.

Los documentos filtrados, conocidos como ‘The FinCEN Files’, incluyen más de 2 mil 100 informes de actividades sospechosas completados por bancos y otras firmas financieras para el Financial Crimes Enforcement Network del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. La agencia, más conocida por sus siglas FinCEN, es una unidad de inteligencia en el corazón del sistema global para luchar contra el blanqueo de dinero.

BuzzFeed News obtuvo los archivos y los compartió con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ). El ICIJ organizó un equipo de más de 400 periodistas de 110 medios en 88 países para investigar el mundo de los bancos y el blanqueo de dinero. En México participaron Quinto Elemento Lab, Proceso y Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad.

En total, según un análisis del ICIJ, los documentos muestran transacciones por un importe total de al menos 2 billones de dólares entre 1999 y 2017 que fueron marcadas por las oficinas internas de cumplimiento de las instituciones financieras como potencialmente de blanqueo de dinero u otra actividad criminal.

Este monto identificado es solo una gota en el océano de dinero sucio que brota en los bancos en todo el mundo. Los FinCEN Files representan menos del 0.02% de los más de 12 millones de reportes de actividades sospechosas que las instituciones enviaron entre 2011 y 2017.

El conjunto de reportes de actividades sospechosas, junto a cientos de archivos con nombres, fechas y cifras, detallan flujos de transacciones potencialmente ilícitas realizadas por clientes de al menos 170 países. Además de los FinCEN Files, el ICIJ y sus socios obtuvieron más de 17 mil 600 archivos adicionales de empleados y denunciantes, documentos judiciales, solicitudes de acceso a la información y otras fuentes. El equipo entrevistó a centenares de personas, incluyendo a expertos en delitos financieros, funcionarios encargados de hacer cumplir la ley y víctimas.

Según BuzzFeed News, algunos de los archivos filtrados fueron reunidos como parte de las investigaciones del Congreso de Estados Unidos sobre la interferencia de Rusia en las elecciones presidenciales de 2016 en Estados Unidos. Otros fueron reunidos tras solicitudes de las agencias encargadas de hacer cumplir la ley al FinCEN.

Los FinCEN Files ofrecen una visión sin precedentes del secreto mundo del sistema bancario internacional, clientes anónimos y, en muchos casos, el crimen financiero.

Los documentos muestran a los bancos moviendo ciegamente dinero a través de sus cuentas en favor de personas que no pueden identificar, fallando a la hora de informar de transacciones con las características habituales del blanqueo de dinero hasta años más tarde del hecho, e incluso haciendo negocios con clientes involucrados en fraudes financieros y en escándalos públicos de corrupción.

Cinco de los bancos más destacados en los FinCEN Files –Deutsche Bank, Bank of New York Mellon, Standard Chartered, JPMorgan y HSBC– violaron en repetidas ocasiones sus promesas de buen comportamiento, según los archivos.

En 2012, la sede de HSBC en Londres firmó un acuerdo de procesamiento diferido y admitió que había lavado al menos 881 millones de dólares de grupos criminales de América Latina. Los narcotraficantes usaron cajas especialmente diseñadas para ajustarse a las ventanillas de los cajeros del HSBC; dejaron enormes cantidades de dinero de la droga en el sistema financiero.

Mediante el acuerdo con los fiscales, HSBC pagó mil 900 millones de dólares y el gobierno acordó poner las acusaciones criminales contra el banco en cuarentena y desistir de ellas a los cinco años si HSBC mantenía su promesa de combatir agresivamente el flujo de dinero sucio.

Los FinCEN Files muestran que, durante esos cinco años de prueba, HSBC siguió moviendo dinero de personajes cuestionables, señalados por lavar dinero de Rusia o encabezar una estafa piramidal de Ponzi, que está siendo investigado en varios países.

A pesar de esto, el gobierno de Estados Unidos permitió que HSBC anunciara, en diciembre de 2017, que había “cumplido con todos sus compromisos” del pacto de procesamiento diferido, y que los fiscales habían desistido de los cargos criminales en su contra para siempre.

En un comunicado dirigido al ICIJ, HSBC se negó en contestar a las preguntas sobre clientes o transacciones específicos. HSBC dijo que la información del ICIJ es “histórica” y “precede” el plazo de su acuerdo de procesamiento diferido. Durante este tiempo, según el banco, “se embarcó en un viaje de varios años para revisar su capacidad de combatir los delitos financieros… HSBC es una institución mucho más segura de lo que era en 2012”.

Un poderoso flujo de dinero sucio inunda la burocracia 

El blanqueo de dinero no es un crimen sin víctimas. El libre flujo del dinero sucio sostiene bandas criminales, desestabiliza naciones y fomenta la desigualdad económica global. A menudo, los fondos lavados pasan a cuentas de oscuras sociedades fantasmas registradas en paraísos fiscales opacos, lo que permite a las élites esconder grandes cantidades de dinero de las autoridades.

Un análisis del ICIJ encontró que los bancos que aparecen en FinCEN Files suelen procesar operaciones para sociedades registradas en jurisdicciones secretas, sin conocer el “último beneficiario final” de carne y hueso de la cuenta. Los dueños de estas cuentas corporativas tienen direcciones en Reino Unido, Estados Unidos, Chipre, Hong Kong, Emiratos Árabes Unidos, Rusia y Suiza. Al menos el 20% de los reportes tiene un cliente con una dirección en Islas Vírgenes Británicas.

Este texto es publicado por el Border Hub con autorización de Vanguardia. Aquí la versión original

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