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La campaña de odio en contra de los chinos en Sonora y el norte del país

Por Priscila Cárdenas | Proyecto Puente

diciembre 16, 2020 | 6:00 am



En 1923, tras acusar a los chinos de apoderarse del empleo de los sonorenses, contagiar de enfermedades y degenerar la raza, el Congreso de Sonora aprobó en diciembre dos leyes: hasta la fecha son consideradas las más racistas, discriminatorias y xenófobas de México.

El 8 de diciembre de 1923 se votó a favor de la Ley 27, esta obligaba la creación de barrios chinos en todos los municipios del estado con el fin de que las personas originarias de ese país dejaran de convivir con los sonorenses.

“Que estando diseminados dentro de las poblaciones del estado no es posible evitar la propagación de enfermedades”. “Que estos pulpos absorbentes no se conforman con arruinar al grande y pequeño comercio”, indicaba la exposición de motivos. La degeneración de la raza es un problema en la costa occidental pues hay cientos y quizás miles de niños de ojos atravesados”, apunta el documento entregado por el Congreso del Estado mediante acceso a la información pública.

Con cinco días de diferencia votaron otra vez a favor

Para el 13 de diciembre del mismo año, los diputados aprobaron la Ley 31 con la cual quedó prohibido que las mexicanas en Sonora se casaran con individuos de origen chino, aunque ellos estuviesen naturalizados.

“La medida más trascendental y a la par más influyente para evitar la degeneración de nuestra especie, o sea la prohibición de matrimonio de mexicanos con individuos de raza china”, apunta la exposición de motivos de la Ley 31.

Esta misma legislación indicaba que en caso de que se casaran habría un castigo que consistía en multa de 100 a mil pesos previa justificación del hecho. “¿Qué nos está diciendo esto? los chinos en Sonora ya eran mexicanos, pero a los sonorenses no les importaba y al no considerar su naturalización eran ciudadanos de segunda por su origen racial”, destacó el historiador Saúl Hernández Juárez.

El académico del Colegio de San Luis Potosí destacó que la Ley 27 dio pie a que fueran expulsados y además tuvieran afectaciones económicas pues si no liquidaban sus negocios se los confiscaban.

“Cuando los expulsaban todo era confiscado, les daban un plazo para salir de la ciudad, pero eran plazos absurdos, por ejemplo, si tenían una lavandería tenían que abandonar la ciudad en dos días máximo”, comentó el historiador.

Más de cinco mil chinos expulsados y 500 familias

Mercedes Juanz Portillo, de 87 años de edad, hija de mamá sonorense y papá chino, recuerda que de niña sus padres platicaban cómo sobrellevaron la situación.

“Mi papá batalló mucho, él tenía amigos que conocían gente que trabajaba en el Gabinete en México y eso le favoreció mucho, él se hizo amigo de personalidades que le ayudaron con sus papeles”, agregó la señora.

No todos corrieron con la misma suerte, pues se estima que hubo unas 5 mil personas expulsadas del estado, entre las cuales había 500 familias conformadas por padre chino, madre mexicana e hijos mestizos.

Sin embargo, de acuerdo con la historiadora del Colegio de Sonora Jackeline Duarte Durazo no hay cifras oficiales de cuántas sonorenses se enfrentaron a estas circunstancias, pues al casarse con chinos perdían su nacionalidad mexicana. “No sabemos cuántas eran mexicanas o chinas de nacimiento”, destacó.

Las chineras

Esas mujeres sonorenses que elegían como compañero de vida a un chino eran llamadas despectivamente como “chineras” que significaba amantes de los chinos.

“Las chineras eran radicales en su postura, eran mujeres que decían que podían tomar sus propias decisiones y que el gobierno no les podía decir a quien elegir como pareja”, recalcó Duarte.

La señora Mercedes Juanz recuerda que su madre tenía comunicación con otras mujeres que se habían casado con chinos. “Yo conocí al doctor José Chong que también estaba casado con una mexicana. Él era amigo de mi papá y trabajaba en su casa”, dijo la mujer de 87 años de edad.

La Ley 27 fue derogada al año siguiente luego de que el cónsul de China en Sonora y Sinaloa -que vivía en Nogales- solicitara su cancelación y se dictara un acuerdo económico.

Por este motivo actualmente no hay evidencia específica de dónde estuvieron localizados los barrios chinos. “La historia oral ubica barrios chinos en Hermosillo en la colonia Las Quintas, que eran las márgenes de la parte urbana, por ahí se segregaron”, explicó la historiadora Pamela Corella Romero.

Sin embargo, la Ley 31 duró vigente hasta 1932, año en el que hubo deportaciones masivas. “Algunos chinos se fueron, otros se escondieron y a otros los asesinaron”, aseguró la investigadora.

“Fue una ley que afectó muchísimos matrimonios, algunos se fueron refugiar a otros estados de la República Mexicana, eran aventados en trenes en la frontera con Estados Unidos y debían emprender viaje, muchos se quedaron en Arizona, otros a California”, dijo el historiador Saúl Hernández.

¿Cuáles fueron las consecuencias?

“Al final de la campaña se deportó a los chinos y las mujeres que habían perdido su nacionalidad mexicana al casarse con ellos, tuvieron que seguir a sus esposos porque social y políticamente ya estaban excluidas”, agregó también la académica Jackeline Duarte Durazo.

Los municipios de Cananea y Nacozari fueron los más severos. De eso hay registro porque las mujeres casadas con chinos interpusieron al menos 30 amparos de 1924 a 1932 para evitar las sanciones. “Cananea fue el foco más fuerte anti chino”, destacó la historiadora Pamela Corella Romero.

Para 1932 la Ley 31 fue derogada, sin embargo, las ideas negativas en contra de los chinos que fueron impulsadas en Sonora alcanzaron a llegar a otros estados.

En Torreón, Coahuila, se fundó un comité anti-chinos que, bajo el lema “luchar contra los chinos es luchar por nuestros hijos”, llamaba a la gente a organizarse.

Las denominadas “ligas prorraza” también tuvieron presencia en Baja California, Sinaloa y Chihuahua, dejando consecuencias similares.

“El racismo sonorense evidentemente se fue filtrando en toda la franja norteña de México al grado de llegar a San Luis Potosí, Durango, Sinaloa y otros estados, apuntó el historiador Saúl Hernández.

Oficialmente la campaña china finalizó en México en el año de 1934 siendo Abelardo L. Rodríguez Gobernador de Sonora.

Este texto es publicado por el Border Hub con autorización de Proyecto Puente. Aquí la versión original.

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