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Las mujeres, carne de cañón del narcotráfico

Por Consejo de Redacción

agosto 13, 2020 | 8:11 pm


Esta investigación, que se realizó a lo largo de 6 meses, deja en claro que, aunque los gobiernos de Chile y Bolivia invierten grandes cantidades de dinero para luchar contra el tráfico de drogas, admiten que no realizan investigaciones en conjunto. Esta situación no es de extrañar, dado que ambos países rompieron relaciones hace más de 40 años ante la demanda de Bolivia a Chile por una salida al mar.

Es así como en este escenario de confrontación binacional, los grandes narcotraficantes quedan libres, mientras que los eslabones más frágiles son los que caen: las “mulas” y las “tragonas”.

Este es el tema que investigan a profundidad tres periodistas: Nelfi Fernández (El Deber, Bolivia); Cristian Ascencio (El Mercurio de Antofagasta, Chile) y Carlos Luz (La Estrella de Iquique, Chile), apoyados por la plataforma periodística para las Américas, Connectas.

En un trabajo en conjunto, revisaron más de 300 expedientes cursados entre 2017 y el primer semestre de 2018, de mujeres bolivianas apresadas en el norte de Chile, con el fin de conocer y poder escribir con conocimiento de causa, sus historias, saber qué las llevó a tomar la decisión de transportar droga, cómo fueron apresadas y las consecuencias en sus vidas de su estadía en la cárcel. Suman a esto, los testimonios de policías, fiscales y representantes de defensorías y entes gubernamentales, quienes completan el cuadro que describe estos relatos.

Todo este material es presentado de forma completa en 4 capítulos, 3 en forma escrita y 1 conformado por varios videos y 1 audio, que van narrando desde distintas perspectivas, con gráficos estadísticos, materiales multimedia e imágenes, cómo cientos de mujeres se prestan a este negocio, para tratar de pagar deudas, paliar enfermedades o cubrir sus necesidades más básicas, terminando casi todas ellas en la cárcel.

En el primer capítulo, “Los eslabones más débiles de la cadena del narcotráfico”, a través del análisis de las historias de 5 mujeres detenidas, quienes aceptaron dar su testimonio para este trabajo y los recogidos en 325 expedientes de otras mujeres bolivianas apresadas en ese país, se establece un perfil de las mujeres bolivianas que son apresadas por transportar droga.

De este modo, la investigación determina que la mayoría de estas mujeres son originarias de Cochabamba e indígenas, muy pocas tienen educación secundaria completa y casi todas son madres solteras y muy pobres. Igualmente, de las 365 mujeres bolivianas apresadas en Chile en 2017, sólo 2 de ellas tenían antecedentes penales. Las demás nunca habían cometido delito alguno. Igualmente se establece que el método más utilizado para transportar droga es el de las “mulas” con un 52.9%, seguido por el de las “tragonas” con un 36,3%.

Las historias de Elena, Celia Casorla, Carmen, Maribel y María, son las dramáticas historias de cientos de mujeres bolivianas, arrastradas a transportar droga por necesidad y hechas presas en alguna cárcel de Bolivia o Chile.

En el segundo capítulo: “Cazadas a medio camino”, se narra la historia de otras dos mujeres bolivianas atrapadas, pero en Bolivia, en la cárcel de Oruro, antes de cruzar la frontera hacia Chile. Son las historias de Judith y Laura, otras dos mujeres bolivianas pobres, llenas de necesidades.

Sus casos son aún peores, pues las condenas son mucho más largas en Bolivia y las cárceles están en condiciones más precarias. “Bolivia se encuentra entre los diez países con mayor sobrepoblación carcelaria en el mundo. En 2017 el hacinamiento en las cárceles había superado el 256%”.

En Oruro, el 70% de las detenciones, tienen que ver con el narcotráfico. De las 118 mujeres presas allí, el 49% están presas por ese delito.

También en este capítulo se muestra, a través de una presentación con ilustraciones, el sistema que utilizan los narcotraficantes para captar a sus “mulas”: primero las identifican, luego las contactan y las asedian hasta que acceden a transportar la droga, las llevan a la frontera para sacar el permiso, las entrenan para tragar los ovoides llenos de droga y luego ya las transportan hasta la frontera para que traguen los dediles y traten de cruzar hacia Chile.

Igualmente, se señalan las rutas que utilizan las mulas para atravesar la frontera. La fiscal antinarcóticos José María Barrientos señala que las rutas de las ‘mulas’ y tragonas del narco son: A Chile, van por Pisiga; a Perú, por Desaguadero; a Brasil, por Puerto Suárez y a Argentina, por Yacuiba-Pocitos. Bolivia no solo es país productor, también de tránsito de drogas.

El problema del narcotráfico en la frontera entre Bolivia y Chile se acrecenta. Y es que, según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, Chile es uno de los mayores consumidores de cocaína y marihuana en América. Si vamos más allá, en 2016 se alcanzó el nivel más alto jamás reportado de producción de cocaína en el mundo, con un estimado de 1.410 toneladas. La mayor parte de la producción proviene de Colombia y Bolivia ocupa el tercer lugar.

Aquí la investigación ahonda aún más y explica cómo el aumento del detenido por narcotráfico está colapsando los sistemas jurídicos y penitenciarios de Bolivia, sobre todo los de Oruro, un departamento en la frontera entre Chile y Bolivia. Son tantos los casos por delito de narcotráfico que los jueces no tienen tiempo de procesarlos en los lapsos establecidos, por lo que se produce un hacinamiento en los procesos y, por ende, en las cárceles, que se llenan de presos esperando ser procesados. En 2018, de los más de 18.500 presos en Bolivia, el 18,5% es por delitos relacionados con el narcotráfico.

En el trabajo se verifica, además, que las leyes bolivianas que condenan a las personas incursas en tráfico de drogas no hacen diferencia de sexo, cantidad de drogas o si se colabora con las autoridades, como sí ocurre en Chile. Para el ex fiscal Joadel Bravo, es necesario un cambio en las leyes, para tomar la colaboración del detenido como un atenuante, reduciendo la condena para quienes denuncien a “los peces gordos”.

De igual forma se hace necesaria un cambio en las políticas de Estado. Para la Fiscal María Barrientos, no sólo hace falta cambiar las leyes, sino también generar oportunidades de trabajo y de formación, para que las mujeres que estén a cargo del hogar puedan tener un trabajo digno que les permita vivir. Existe un proyecto de ley para hacer estos cambios desde 2016, sin embargo, aún espera ser aprobado.

En el tercer capítulo “El segundo vía crucis de las tragonas”, da cuenta del container junto al hospital de Iquique, donde llevan a los que caen presos por tráfico de drogas en el norte de Chile, para que expulsen los ovoides que traen en el estómago. El equipo de investigación constató que las condiciones de los detenidos allí son casi inhumanas, realizando una descripción del lugar y de cómo se recuperan los dediles con drogas para empezar el procesamiento de estas personas.

Durante 2017, hubo 535 detenidos que fueron llevados hasta esa estructura. En un día, el contenedor puede ser ocupado hasta por 20 personas. La estadía máxima es de 5 días, según informó el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH)

Las condiciones de los detenidos allí son tan precarias, que el INDH introdujo en 2017, un recurso de amparo, dirigido a mejorar las pobres condiciones del contenedor. Gracias a esto, en septiembre de ese mismo año, se logró la instalación de un nuevo módulo, con lo que se pudo separar a mujeres y niños, de hombres. Esto se logró a 7 meses de haberse publicado esta investigación.

El cuarto y último capítulo, recoge 5 videos con entrevistas a mujeres bolivianas que cayeron presas por tráfico de drogas y accedieron a dar una entrevista a los periodistas de esta investigación. Sus testimonios no hacen más que corroborar un mismo patrón por el que fueron reclutadas por el narcotráfico: mujeres jóvenes, solteras, con hijos, en extrema pobreza y necesidad.

También incluye un audio con el ministro de Gobierno de Bolivia, Carlos Romero. Para el ministro de Gobierno: “la recurrencia de mujeres involucradas en el tráfico de drogas obedece a las condiciones de pobreza y esa es la principal razón que está conduciendo a una suerte de feminización del narcotráfico que es emergente de la feminización de la pobreza”.

Estos videos y audio, hacen parte de todo el material que se recopiló para esta investigación y que es una cruda muestra de esta situación que afecta tan gravemente a las mujeres de escasos recursos en Bolivia.

Lo que esta investigación deja en claro, es que estas mujeres están siendo utilizadas como carne de cañón por los narcotraficantes, quienes se aprovechan de su extrema necesidad y pobreza para captarlas. Estas mujeres representan el eslabón más pequeño de la cadena del narcotráfico y pueden ser fácilmente reemplazables, por lo que el problema cada día se acrecienta más y es necesario implementar medidas económicas y políticas para paliar esta situación.


Créditos

Consejo de Redacción

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